
En un principio fue sepultado en el cementerio de Neuilly pero se le trasladó al de Père Lachaise dedicándole una tumba de honor creada por el escultor Amédée-Jules Dalou, quien en un arrebato de creatividad representó al periodista tal y como murió: tumbado boca arriba y con aquello que provoca oleadas de visitantes: una poderosa erección bajo el pantalón. Y si la cosa es llamativa y además le sumamos la leyenda de que asegura la fertilidad ya tenemos todos los ingredientes para que la estatua esté como está: ¡con brillo en la zona de la bragueta de tanto sobo!









